lunes, 23 de junio de 2014

El dinero nos vuelve poco humanos, demasiado poco humanos.
Parece que no sabemos movernos por otras cosas, que somos una pequeña parte del total de las monedas de cambio, o sea objetos, o sea innecesarios.

Estoy harta del dinero, estoy cansada de tanta deshumanización, demasiados esclavos para un solo comercio.
Ojalá desapareciese la palabra riqueza, económicamente hablando por supuesto.

¿Os dais cuenta de qué vendemos personas? ¿Cuán atrás se queda nuestra palabra por un par de billetes?
Veo traiciones, veo tristeza, me veo perjudicada!
Por un par de papeles avalorados y un par de monedas rojas que nadie quiere.
Somos peores que los céntimos, según vuestro punto de vista. Si a ellos los despreciáis, a las personas ¿qué?, por favor...

Amigos que si se pierden no saben volver, que si se queman se esfuman y que si se rompen, no valen NADA. Eso son los que queréis, o por lo menos por lo que os peleáis!

Un vendedor de enciclopedias no busca la sabiduría sino el beneficio, un empleado no busca la pasión sino el incentivo, un empresario no persigue la mejoría, sino la superioridad.

Vamos progresivamente perdiendo los sentidos sensoriales provocando la ascensión de los rastreros, los fáciles, los "seguros".
Yo no doy la solución, por que no la tengo, solo avisto del problema que nos envuelve, estemos implicados, o no.
Un problema con la innecesaria cualidad de destruir.

martes, 3 de junio de 2014

"Reloj de arena"



Eres nube de campamento que no se quema en el fuego,
nube de verano que saluda amistosamente al sol,
nube de cocina que efímeramente se evapora.

Dejas constancia, creas recuerdos, te envuelves en historias.

Derramas sensaciones,
pero el suelo las vuelve sentimientos.

Todo inocente, haciendo sin querer,
pero dejando con las ganas...

Por qué... ¿y si no?,
¿y si no hubiera fuego?,
¿y si no hubiera sol?,
¿y si todo instante fuese permanente?.

¿Qué pensaríamos?
¿Qué querríamos?
¿Quién serías tú?