Fingen querer realidades inútiles y fingen olvidar sus idioteces injustificadas, pero sólo fingen, a ritmo de blues.
Cada uno de su esquina, con sus leyes, acaban convergiendo en el cementerio de las cerezas.
La luna de miel de los jóvenes y eterno verano de los niños, la playa.
Cosas que pudieron haber sido, que casi fueron.
Cosas que pudieron no haber sido, que casi no fueron.
Imaginándolas en un fatal ayer inevitable y quedándose con el hoy, con el ahora.
Y como de costumbre, terminarán escondiéndose en el insomnio del domingo en la arena para huir del lunes en la silla.
Nadie tiene el poder de concluir sus historias, son sus historias las que deciden el punto final, el esfume de sus fingimientios, asi que siéntate, al menos así podrás disfrutar la espera que os hará juntos.
Recuerda que el hacer algo maravilloso da comienzo con una dificultad, con la futura intención de prolongarte en cada paso que des, que deis, vosotros. Dos.
jueves, 29 de agosto de 2013
martes, 13 de agosto de 2013
"La coiffure"
Hay diversos tipos de colores,
los hay atrayentes, atrevidos, sencillos, indeterminados, blablabla...
pero luego, hay otro tipo, que son los colores artificiales.
Los artificiales se compran, son los únicos que no se ganan,
compras expectativas, responsabilidades, honores... y a cambio, vendes tu esclavitud, como un mercante egipcio vende un esclavo a Ramsés, demasiado fácil.
Los colores artificiales son totalmente apersonales, son una farsa,
en realidad a nadie le gusta ese tipo de colores, pero sienten la obligación de probarlos,
de-derrochar-porque-imagínate-qué...
Estas acciones las lleva a cabo nuestro Super ego , necesita consumir protagonismo absurdista, dejando en ridículo al que le da la forma, haciéndonos quedar de imbéciles en múltiples ocasiones y asegurándose de que no aprendamos la lección.
los hay atrayentes, atrevidos, sencillos, indeterminados, blablabla...
pero luego, hay otro tipo, que son los colores artificiales.
Los artificiales se compran, son los únicos que no se ganan,
compras expectativas, responsabilidades, honores... y a cambio, vendes tu esclavitud, como un mercante egipcio vende un esclavo a Ramsés, demasiado fácil.
Los colores artificiales son totalmente apersonales, son una farsa,
en realidad a nadie le gusta ese tipo de colores, pero sienten la obligación de probarlos,
de-derrochar-porque-imagínate-qué...
Estas acciones las lleva a cabo nuestro Super ego , necesita consumir protagonismo absurdista, dejando en ridículo al que le da la forma, haciéndonos quedar de imbéciles en múltiples ocasiones y asegurándose de que no aprendamos la lección.
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