Prefieres que te mientan
a que te digan la verdad,
eres un cobarde
y lo sabes.
Sales corriendo si te piensan normal,
te asustas de que la gente lo crea,
en el fondo se ve tu fachada pusilánime
y eso que te empeñas en poner unos muros muy altos.
El hecho de fingirlo
hace que en parte sea real,
le tienes miedo a tu propia perfección,
te conviertes en un medroso frente a tu idealidad humanoide.
Tienes temor a que se contagie,
limitas toda relación, evitas todo sentimiento, te haces practicamente inaccesible, cobardemente inútil,
sin nada que poder ofrecer frente a irrechazables oportunidades.
Te estás forjando un futuro sin futuro,
ya que toda expectativa,
todo tu presente
se encuentra en un continuo pasado.
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