Fingen querer realidades inútiles y fingen olvidar sus idioteces injustificadas, pero sólo fingen, a ritmo de blues.
Cada uno de su esquina, con sus leyes, acaban convergiendo en el cementerio de las cerezas.
La luna de miel de los jóvenes y eterno verano de los niños, la playa.
Cosas que pudieron haber sido, que casi fueron.
Cosas que pudieron no haber sido, que casi no fueron.
Imaginándolas en un fatal ayer inevitable y quedándose con el hoy, con el ahora.
Y como de costumbre, terminarán escondiéndose en el insomnio del domingo en la arena para huir del lunes en la silla.
Nadie tiene el poder de concluir sus historias, son sus historias las que deciden el punto final, el esfume de sus fingimientios, asi que siéntate, al menos así podrás disfrutar la espera que os hará juntos.
Recuerda que el hacer algo maravilloso da comienzo con una dificultad, con la futura intención de prolongarte en cada paso que des, que deis, vosotros. Dos.
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