miércoles, 15 de mayo de 2013

Por favor, como yo!


A ti no te gusta, y a él le va a gustar mucho menos, pero eres su mujer y él es tu hombre, aunque ya no lo recuerdes...

Has sido su querer más preciado, te ha vestido de afecto desde aquel día y te ha rociado con flores desde entonces. Vivía a base de utopías emergentes, nada más que tu pelo alborotado bastaba para alegrarle las mañanas, una sí y otra también.
Te metió en su coche, luego en su cama y finalmente en su vida; te pidió la mano, ser el padre de tus hijos y el responsable de hacerte feliz durante el resto de tus días, y ¿tú?, tú has resultado ser un fraude disfrazado de oportunidad.

Era el hombre de tus sueños, tu príncipe arco iris que te regalaba colores los 365 días del año. Luchaste por él, y ahora ¿qué?
Tu familia te abandonó, no querían aceptar tu felicidad, eran demasiado cómodos como para fingir una sonrisa en tu presencia, te daban incluso lástima, y ahora casi me la estás dando tú a mí.
Soy tu hijo madre, el fruto de vuestro árbol, el más verde es cierto, pero no por ello el más inocente.

Te he visto, no te he seguido por tristeza, ésa que me hacía encerrarme en mi habitación cada vez que te pintabas los labios con tu barra color cereza, te ponías tus botas de cowboy universitarias y salías a horcajadas de tu propia casa, temiendo a tu propia sombra y no de con quién pudieras cruzarte.

Sabes que lo que estás haciendo no está bien, no te gusta hacerle eso a tu marido, no lo entiendes y aun así también sabes que lo vas a abandonar, que nos vas abandonar, que te vas a ir con ese extraño disfrazado de tu "media naranja".

Yo sólo tengo 14 años, y aquí me hallo en una de mis tantas tardes encerrado en mi habitación, desgastado por la tristeza de esta situación, escribiéndote una carta. 
Pidiéndote por escrito y por favor, aunque no esté en absoluto de acuerdo con la decisión que cualquier día de estos vas a tomar, que si quieres partirle el corazón al amor de tu vida, pártele el corazón con tinta, (recordándole que al menos sigue ahí para ti como lo estoy haciendo yo ahora mismo), y no, con medio armario vacío, una maleta menos y un adiós sordomudo. 

Por favor, mamá...

No hay comentarios:

Publicar un comentario