El silencio de su cobardía nos llama errores, nos grita a la cara: "¡Disparate!".
Dicen que somos de mentira, nos creen equívocos,
mas no necesitamos que nadie nos ponga nombre,
merecemos llamarnos por lo que somos, no por lo que ellos decidan.
Esta es nuestra historia, este es nuestro amor.
Mi locura es incompatible con sus ideas,
tu absurdidad es incompatible con sus actos,
pero tus circunloquios y mis sugerencias son más que semejantes, encajando entre ellos de la mejor de las maneras.
Incluso nuestro idioma se diferencia, otro desacierto más en nuestro historial.
Hablar desde nosotros uno para el otro es lo que nos gusta, lo que nos hace ser,
dejamos atrás lo ordinario, lo que se considera lógico.
Sus normas están bien, pero lo de ellos parece más bien un asesinato y lo nuestro, un nimio accidente.
Errores, errores y más errores.
Mis errores me preceden desde el día que te sentaste a mi lado y me ofreciste tu sonrisa.
He sucumbido y ahora es nada y todo a la vez lo que tengo. Vernos encarcelados no es el acierto que esperaba en mi vida, pero TÚ, has sido el mejor de los errores que la culmina.
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