Lo observo, y de repente empiezo a enamorarme a golpe de ataques de celos, asimilando el sentimiento envidioso de que a esa persona le guste más tu risa y su causante de lo que que a ti te gusta la suya y su causante. Ejerciendo la escena una fascinación casi pornográfica en cada cuerpo, haciendo que se acerquen, y se caigan uno dentro del otro; metafóricamente hablando, uno dentro del otro.
Me envidio, y quiero.
Quiero conocerlo, y busco
busco, y encuentro
encuentro, y aprendo
aprendo, y ya sé.
Se activa mi corteza cerebral y trabaja el hipotálamo segregando dopamina.
Hallándome indirectamente drogada por otra persona,
hallándose indirectamente alterado mi subconsciente.
Las palabras se mueven, las manos se miran, los ojos se acarician y los silencios se hablan. Descontrol literario, arte incluso, amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario