Pues así estoy ahora, con nada más que lo necesario.
Silla libro boli.
Cámara agua fruta.
Y silencio.
En mi terraza, sola, observando el día y pensando en el horizonte.
Las aves me desconcentran,
qué honor!
Llaman mi atención objetos diferentes de lo normal.
Un bicho, una antena parabólica, un viento, una raíz abriéndose paso, una bocina, un aleteo..
El cielo se disfraza de película,
azul hogar con nubes migratorias,
qué bien sabe!
El aroma de la mandarina se implanta en mis dedos y mancha el papel,
tiñendo la celulosa, marcándola de hoy y ahora, desgastándola con un tiempo.
El agua acaricia mi garganta,
le cuenta un chiste, y ésta se ríe.
Me interrumpen de repente las aves,
con su uniformidad,
pero una, me sorprende volando su camino con su propia dirección
y la sigo de la terraza al horizonte.
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