jueves, 25 de abril de 2013

Nuestras ondas (26:04:13)


Caminar no es tarea fácil, a veces incluso ni lo intentamos. Salimos corriendo desapareciendo del cuadro o nos quedamos parados y facilitándole al pintor nuestros perfiles.

Es agradable, acción ligera si hay metas. Un proyecto, una recompensa, una llamada, una confesión, una noticia, un amigo…

Pies tenemos todos, sean griegos, egipcios o romanos no dejan de ser pies. Unos más grandes, otros más rechonchos y algunos atrayentes. Éstos últimos culminan tus piernas, son pequeñitos y pálidos, pero cuentan con energía interna. Liberan ondas, no perjudiciales para nadie pero tampoco sensibles para todo el mundo; yo me declaro hipnotizada por ellas, me llaman la atención, me transmiten ganas de acercarme a las máquinas reproductoras. A veces en fuertes oleadas, otras saludando de forma tímida y otras en perfecta harmonía, reconfortándome.

Me gusta llamarlas ondas CA (confianza amistosa), especiales y vinculantes. ¿Qué provocan las ondas? ¿Qué signos escenifican produciendo los respectivos síntomas en mi persona? Hacen que mis pies sigan a tus pies, a su recorrido, hasta nivelarme  a su nivel, charlando de una manera informal. Acto seguido a la ceremonia comenzamos a caminar, ¿cómo? lubricando nuestros pies con carcajadas, cuidándolos con piropos, llenándole el depósito con propuestas y personificándolos con secretos.

Considero así NUESTRAS ONDAS, las que sentimos la una por la otra, las que forjan el vínculo de la amistad. Así que María, yo, te invito a caminar a mi vera en esta ocasión, y si quieres toda la vida, 

are you gonna be my girl?.



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